Cinco fases, ninguna sorpresa

Casi todos los proyectos de web que salen mal lo hacen por la misma razón: nadie escribió qué significaba «terminado» antes de empezar. Trabajamos con un método corto y explícito, con una entrega y una aprobación al final de cada fase.

  • Entrega por fase
  • Aprobación explícita
  • Sin sorpresas
Sala de reuniones acristalada iluminada dentro de una oficina en penumbra

En ningún momento tienes que fiarte de nuestra palabra sobre lo avanzado que va el proyecto: cada fase termina con algo que puedes ver y aprobar. Descubrimiento, arquitectura, diseño, construcción y puesta en marcha, con lo que recibes y lo que necesitamos de ti en cada una.

  • Descubrimiento
  • Diseño
  • Puesta en marcha

Las fases

De la primera llamada al despliegue

Entre seis y diez semanas para una web corporativa completa, contando tus revisiones. Cada fase termina con algo que puedes ver y aprobar.

  1. Descubrimiento

    Sesión de noventa minutos sobre negocio, público y competencia, más la revisión de la analítica y de la web actual si la hay. Termina con un documento de una página: objetivo, público, mensaje y criterio de éxito.

  2. Arquitectura

    Mapa de URLs, jerarquía de contenidos, palabra clave principal por página y esquema de enlazado interno. Es la fase que decide si la web va a poder posicionar, y se aprueba antes de dibujar nada.

  3. Diseño

    Dirección de arte, sistema de diseño y plantillas en alta fidelidad para escritorio y móvil, con estados reales. Dos rondas de revisión por entrega, incluidas.

  4. Construcción

    Maquetación con Astro, integración del gestor de contenidos, formularios, datos estructurados y redirecciones. Desde el primer día hay un entorno de previsualización que puedes abrir cuando quieras.

  5. Medición

    Lanzamiento con lista de comprobación, alta en Search Console y analítica, y revisión de métricas de campo al mes, a los dos meses y a los tres.

Transparencia

Un entorno de previsualización desde la primera semana

No trabajamos con entregas sorpresa. Cada rama genera su propia dirección de previsualización y el enlace es tuyo desde el primer día, así que puedes ver el estado real del proyecto un martes cualquiera sin tener que preguntar cómo va.

Lo mismo con el presupuesto: es cerrado y se acuerda antes de empezar. Si aparece algo fuera de alcance —una integración que nadie mencionó, una sección nueva— se valora aparte y se decide antes de hacerlo, nunca después de facturarlo.

Escritorio con dos monitores encendidos en una sala a oscuras vista desde arriba
Traspaso

Terminamos cuando tu equipo puede seguir sin nosotros

La última semana no es de retoques: es de traspaso. Una sesión grabada con quien vaya a mantener la web, un documento corto con las tareas habituales —publicar una entrada, cambiar un texto, subir una imagen— y el repositorio ya en vuestra organización.

Después quedan tres meses de seguimiento incluidos, con revisión mensual de métricas y corrección de lo que aparezca. No es una cuota: es parte del proyecto, porque una web solo se puede dar por buena cuando lleva un tiempo funcionando.

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Personas reunidas alrededor de una mesa con portátiles en una sala acristalada

Tu parte

Qué necesitamos de ti para que esto funcione

  • Una persona que decida

    Una sola interlocutora con capacidad de aprobar. Los proyectos que se atascan casi nunca lo hacen por un problema técnico: lo hacen porque la revisión pasa por cinco personas que no se ponen de acuerdo.

  • Los textos, o el permiso para trabajarlos

    Escribir es la tarea que más veces retrasa un lanzamiento. O nos pasas los textos en la fase de arquitectura, o los trabajamos juntos en sesiones cortas; lo que no funciona es dejarlo para el final.

  • Acceso a lo que ya existe

    Analítica, Search Console, dominio y gestor actual. Sin ellos la fase de descubrimiento se convierte en adivinación, y con ellos suele aparecer en dos horas información que cambia el proyecto.

  • Revisiones en bloque, no por goteo

    Preferimos una lista completa de comentarios a los cuatro días que veinte mensajes sueltos durante dos semanas. Es más rápido para ti y bastante más barato para el proyecto.

  • Imágenes propias, si las hay

    Una web con fotografía real se distingue a los dos segundos de una con banco de imágenes. Si no las hay, lo asumimos y lo compensamos con diseño, pero conviene saberlo desde el principio.

  • Cinco horas al mes, aproximadamente

    Es la dedicación media que pedimos de tu lado: la sesión de descubrimiento, las revisiones y la sesión de traspaso. Ni más, ni mucho menos.

Preguntas

Sobre cómo trabajamos

¿Qué pasa si el proyecto se sale de plazo por nuestra parte?

Ocurre y no pasa nada: el plazo se recalcula y te lo decimos por escrito. Lo que no hacemos es seguir avanzando fases sin la aprobación de la anterior, porque construir sobre algo no aprobado es la forma más cara de trabajar.

¿El presupuesto es cerrado de verdad?

Sí, sobre el alcance acordado. Si a mitad de proyecto aparece algo que no estaba —una integración nueva, tres páginas más— se valora aparte y decides tú antes de que se haga. Nunca hay una factura con conceptos que no hayas aprobado.

¿Firmáis acuerdo de confidencialidad?

Sí, sin problema, y podemos firmar el vuestro. Para el trabajo de producto es lo normal, porque implica acceso a datos de uso y a la aplicación interna.

¿Cómo nos comunicamos durante el proyecto?

Un canal compartido para lo del día a día, un documento vivo con las decisiones tomadas y una videollamada semanal de treinta minutos. Todo lo que se decide en una llamada acaba escrito en el documento el mismo día.

¿Podéis empezar la semana que viene?

Depende de la agenda. Trabajamos con dos proyectos a la vez como máximo, así que a veces hay espera de unas semanas. Preferimos decirlo antes que aceptar y repartir la atención entre cinco cosas.

¿Encaja esta forma de trabajar con la tuya?

Si te ha parecido demasiado método o demasiado poco, dilo en el primer mensaje: se ajusta. Lo que no cambia es que cada fase termine en algo que puedas ver.